Ahora los Harrison anhelan otra presidencia

Escribe: Alberto Candia

Los Yuppies fueron una creación de la clase media-alta que viven en las urbes o capitales de las repúblicas. Es un standard de ejecutivo moderno a ser instalado en los grandes proyectos materiales, gente joven o novicias que ambicionan triunfos.

Los Yuppies tienen una marcada tendencia a valorar en exceso lo material, siendo arrogantes e inmerecidamente rico, con un afán desmedido por mantener su statu quo de “ser brillante” en la sociedad y un ser “elegido” para un estilo de vida deslumbrante.

Para los oriundos paraguayos son los “creme”, los “chuchi”, los “nene de papá”; sin bagaje ni hombría para pelear por aspiraciones nacionales y patrióticas. Vulgares paracaidistas inútiles que aterrizan por la ventana para servirse a cuerpo gentil.

Los hermanos Harrison; por un lado Norman en la política y por el otro Robert en el fútbol, están encuadrados dentro de ese formato descripto, siendo atizados por el padre y toda la familia para la consecución de sus apetencias en ambas frentes abiertos.

Se sabe y es vox populi que el dinero exhibido por el Grupo Harrison (descendientes del escribano Oscar Harrison) se engendró en el fútbol, siendo su concepción totalmente sucia. Este caudal de origen espurio fue blanqueado en varias empresas familiares.

La fortuna provino del deporte nacional e internacional, formando parte del grupo mafioso de la APF, la CONMEBOL y la FIFA, junto a Nicolás Leoz, Julio Grondona, João Havelange, Josef Blatter y compañía; casi todos condenados por sus delitos.

La estrategia o modelo empresarial ladina o ilegítima en la APF, le posibilitó la “captación de capitales frescos” por derecho e imagen, donaciones, transferencias, comisiones, etc. a ser desviados y reinvertidos en emprendimientos particulares.

Las inversiones fueron materializadas en Laboratorios Farmacéuticos, Sanatorios, Seguros, Imprentas, Medios de Prensa, etc.; estructura con las cuáles se adentró en el sistema mafioso y clientelar del estado, donde proliferan las licitaciones amañadas.

De esta práctica y coyuntura participó activamente, convirtiéndose en el primer protagonista nacional, junto a los gobiernos de turno. La connivencia de los Harrison con el poder de turno es muy conocida en todas las esferas y entidades públicas.

Oscar Harrison es de origen liberal, pero como todo oportunista se decidió a ser equilibrista, yvytuista y mbatará, sin importar color ni doctrina, sino, los objetivos crematísticos. Un “yuppie criollo” con tesoro mágico que le permite pernoctar en el stablishment.

Ahora ese dinero mentiroso o riqueza malhabida, los hijos pretenden invertir en la política para continuar con el blanqueo, la impunidad y las franquicias, salvaguardando así todo el patrimonio falaz formado desde antes del golpe del 2 y 3 de febrero de 1989.

El proceso ya arrancó durante la tiranía stroessnerista, cuando Oscar Harrison estuvo como funcionario y accionista minoritario de la firma argentina Gramón Paraguay SACIFIA, donde pirateaba las fórmulas de los medicamentos para su futuro laboratorio.

Sobre el nacimiento y la formación de estos caudales arteros, hay mucho más para contar; especialmente sobre sus víctimas laceradas. Acicateados por la codicia y la figuración, Norman y Robert tentaron ocupar las respectivas presidencias mencionadas.

Lejos quedan los propósitos excelsos y los valores decorosos de la vida y la patria.

(Fragmento del Libro “Juego limpio, juego sucio”. La mafia y los mafiosos del fútbol paraguayo. Valiosos testimonios reveladores de Antonio Colmán Rodríguez, Oscar Luis Giagni, Darío Cáceres, Osvaldo Ferrás y Braulio González, entre otros).

Foto: Hermanos Norman y Robert; un modelo y estereotipo de plástico.