Brasil se queda sin médicos y un general se encarga de la salud

Ante el público desafío al distanciamiento social al que obliga la pandemia del coronavirus de parte del presidente de Brasil Jair Bolsonaro, el panorama no es alentador. Suman las muertes, aun subsiste el dengue, no se descartan gripes por el invierno y el sarampión podría sumarse a éste terrorífico cuadro de la salud.

De tratarlo de «gripecita» al covid-19, Bolsonaro afronta ser el cuarto país más contagiado del mundo por el coronavirus, situación que no afecta a la postura del mandatario que éste domingo volvió a protagonizar un acontecimiento multitudinario, cuando miles de adherentes a su política se reunieron frente al Palacio presidencial para saludarlo. Éste tipo de actitudes llevan a Brasil a tener casi 240 mil infectados y superar los 16 mil muertos, ubicándose en el cuarto país más golpeado por la pandemia en el mundo.

Producto de ésta desconsiderada posición, en menos de un mes el Ministerio de Salud se quedó si dos ministros. Disconformes con la política de Bolsonaro renunciaron los médicos Luis Mendetta y casi de inmediato su reemplazante Nelson Teich. Ante ésta última dimisión quedó en funciones de manera interina y aun ejerciendo el cargo hasta la actualidad, el general Eduardo Pazzuelo, un militar sin ningún conocimiento del área salud.

La situación es complicada en el vecino país, con el que Paraguay tiene varios kilómetros de frontera, que siguen cerradas, pese al deseo de Bolsonaro de abrirlas para supuestamente revigorizar el comercio. El panorama del gigante sudamericano, de gran influencia económica en nuestro país y en toda la región, no es bueno, por el invierno que está llegando que podría facilitar la diseminación de varios tipòs de virus. Pero, sobre todo, el tratamiento, la política de salud que lleva adelante totalmente en contrario de lo que disponen casi la totalidad de los demás países del mundo.

El gobierno de Mario Abdo Benítez se ha mostrado imperturbable en su decisión de mantener cerradas las fronteras con Brasil, pese a la arremetida de su colega brasileño, en su intento de reabrirlas.

Foto: Télam.