Caacupé 2020: «Mala política permite que unos sufran y otros disfruten de excesivos e indebidos privilegios»

Monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé, posterior el oficio religioso central de ésta mañana, leyó una carta en la que critica directamente a los líderes de la política nacional, que llena de privilegios a algunos y castiga a muchos más. Se refirió igualmente a los que aprovechan el momento de la pandemia para que políticos acusados dejen la cárcel y recuperen sus bancas, como el caso que involucra al diputado Miguel Cuevas, imputado pero libre y recuperando su banca.

«Todos nosotros entendemos que una mala política con una mala administración de los recursos, más un enfoque erróneo del “Proyecto País” son los factores que permiten que unos sufran y otros disfruten de excesivos e indebidos privilegios. Para Dios, y para las leyes nacionales — acordes con las internacionales — “todos somos iguales”. En el plan de Dios y en las normativas jurídicas nadie, en particular, tiene, privilegios. Esta disposición es de sentido común para que todos tengan igualdad de oportunidades sin más requisito que la capacidad, los méritos y el espíritu de servicio. Paraguay es un “paraíso”- ya lo hemos dicho – por su geografía, por su gente, por su historia llena de heroísmos y sacrificios. Por eso, necesita recuperar su “norte”, poner fin a la desigualdad, superar las luchas y confrontaciones estériles que nos hacen desiguales; ganar la batalla contra quienes tienen una política de la marginación; vencer a quienes se creen dueño de todo y pretenden eternizarse en el poder acumulando ilegal e ilegítimamente casi todo!! Resuena tan actuales, en este sentido, aquellas denuncias del “pastor de Técoa”, el profeta Amós:

Enfatizó que existe un «rápido deterioro de la moral pública y privada que involucra, últimamente, incluso algunas investigaciones científicas que prescinden de la ética para orientarse hacia el bien. En esta misma perspectiva, se observa el interés económico insaciable de algunos líderes que buscan sacar rédito de esta situación, razones que arrojan dudas respecto a diversas explicaciones ensayadas, aun aquellas aparentemente fundamentadas. Cristo, Nuestro Señor, sale al paso de estas actitudes y acciones humanas egoístas denunciando con claridad que “nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6,24). Esta situación de duda y desconfianza – que genera una “cultura de la sospecha” – permite, no obstante, el impulso religioso mediante el cual nos refugiamos – cada vez con mayor confianza – en nuestra fe cristiana porque – como dice el Papa Francisco – son las “raíces más profundas las que nos sostienen en la tormenta”.

Monseñor Valenzuela, agregó que «tanta impunidad en torno a la narcopolítica, que aprovecha la concentración de la opinión pública en la agenda única de la pandemia para que políticos recluidos recuperen no solamente sus libertades sino también sus bancas en el Congreso de la República y todo tipo de privilegios, despreciando el Estado de Derecho y desafiando las Palabras del Señor. La narcopolítica es lastre y pesada carga para nuestro sufrido país. El Papa Francisco suele exclamar: “Pecadores sí; corruptos no!” Porque todos somos pecadores llamados a la conversión; pero el corrupto es aquel que hace del pecado, del fraude, del contrabando, de la injusticia, y del uso y abuso del poder un sistema endémico como un cáncer que hace metástasis…».

Lea la carta completa: https://episcopal.org.py/?news=caacupe-2020-segunda-carta-al-pueblo-paraguayo#

Foto: Mons. Ricardo Valenzuela (ABC Color).