Cuando la justicia se arrodilla ante el poder económico y político

¿Se ha visto recientemente que una ladronzuelo cualquiera no vaya a Tacumbú porque con celeridad un tribunal de apelaciones le otorgó libertad ambulatoria? Hasta la pregunta es necia, sostiene un dicho de antiquísimos años. Totalmente lo opuesto ocurre cuando nuestros «jueces» tienen enfrente a poderosos, con sumas millonarias en los bancos, con poder en todos los estamentos de la sociedad, hasta con hijo con pasaporte diplomático, en una aberración moral de los que le otorgaron el documento y para los que lo propulsaron y recibieron.

Días pasados, el tribunal de apelaciones de Ciudad del Este, confirmó la libertad ambulatoria de «nuestro» senador Javier Zacarías Irún. De ésta manera aceptó el pedido de la jueza a cargo y desechó la solicitud de la fiscalía que solicitó la prisión preventiva del legislador.

Zacarías Irún se acusado de desvío de fondos de la Municipalidad de Ciudad del Este por un monto de 1.200 millones de guaraníes. Muchas son las sospechas y acusaciones de éste político influyente, en cuanto a sus funciones como intendente de la capital del Alto Paraná. Similar situación se plantea con la administración de su esposa y sucesora en el cargo, Sandra Mc Leod, destituida y también acusada ante la justicia.

Zacarías Irún ha venido sostenidamente «trancando» a la justicia y sigue en su curul de «honorable» senador, cuando por decoro tendría que haber renunciado para someterse a la justicia como cualquiera de los mortales.

Si este país no avanza en muchos órdenes, económico, social, político, es porque los encargados de la justicia siguen arrodillados y no se ruborizan por no cumplir lo que la ley les ordena.

Foto: ABC Color.

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