El calvario de la madre paraguaya en España recién comienza

Ella jamás pensó que ese timbre de su teléfono, a eso de las 4 menos 20 de ese fatídico viernes 3 de julio, le traería la peor noticia de su vida. Beatriz Romero, una joven madre paraguaya que hace 7 meses llegó a Málaga en busca de mejores días en su economía, empezó a ver y escuchar la peor tragedia de su vida. Su pareja en Paraguay había asesinado a sus dos hijos menores, a sus padres y a su hermana. El Mundo se vino abajo. Su calvario echaba a andar.

Isidro Casco Salinas, la pareja de Beatriz, le pidió varias veces que vuelva de España “para rehacer su familia”. Pero eso no era posible “porque no había vuelos y la cosa estaba complicada”. Isidro, adicto a algunos estupefacientes, tomó la decisión trágica. Llegó hasta la casa de sus suegros en el barrio San Miguel de Capiatá, y comenzó a asesinar. A su suegro primero (Alberto de la Cruz Benítez, 51 años), a su suegra (Amalia Portillo, 50 años) después, a su hija de dos años (Amalia Casco Romero), a su cuñada (Liliana Maribel Gómez, 16 años) y por último a su pequeño de un año (Amílcar Casco Romero, de 1 año), con un disparo certero en la cabeza. Todo ésta macabro accionar mientras mantenía en vivo la vídeollamada con su madre, quien estaba en Madrid. Después hizo lo que debió haber hecho en primer lugar: Pegarse un tiro en la cabeza.

Beatriz quería que fuese un sueño. Pero no lo es. Ahora espera el vuelo humanitario que recién el 15 de julio partirá de España. Aguarda el transcurso de los días, el vuelo, la llegada a la casa del terror, al cementerio. Beatriz comienza a transitar el calvario de su vida.

Foto: La casa del horror de Capiatá, con intervención policial y judicial (ABC Color).