El «robo a mano armada» en CONMEBOL goza de buena salud

Tal como ocurrió ante River Plate de Argentina, más atras ante Tigre, anoche ante Fluminense Cerro Porteño fue víctima de otro «robo a mano armada». Un gol legítimo de Boselli en el minuto 40 del partido, fue anulado por indicación del asistente argentino Julio Fernández, refrendado por su compatriota Tello y por los del VAR, encabezados por el chileno César Deischler, «asistido» por su compatriota Eduardo Gamboa.

Una edición más de «errores» que se multiplican en arbitrajes turbios de la CONMEBOL, presidido por el paraguayo Alejandro Domínguez. «Fue un robo a mano armada» dijo Francisco Arce, director técnico de Cerro Porteño tras el juego, repitiendo lo que sostienen medios nacionales e internacionales. Una edición más de lo que podría considerarse CONMEBOLGate, pues es demasido poco creible que los del VAR no se haya podido «percatar» de que un jugador, que salía del fondo habilitaba plenamente la jugada.

La corrupción o el mal manejo no pasa por la nacionalidad. El hecho de que un paraguayo presida la CONMEBOL, no significa que se tenga que beneficiar a un equipo compatriota. Lo que se pide es justicia y no lo contrario, como ocurre con Cerro hoy, como ocurrió el año pasado con River Plate, antes con Tigre, días pasados con la selección paraguaya en la Copa América ante Perú.

La Asociación Paraguaya no mueve un dedo para defender a su club componente. Es que, como en la política, todos están bien alineaditos con el poder y todos saben para qué y por qué. No es necesario decirlo ni escribirlo.

Falta un golpe de timón en el manejo del fútbol, una intervención estilo FIFAGATE. De lo contrario los malditos seguirán robando y los plagueos de los ilusos como Chiqui Arce que sueñan con justicia, serán motivos de burlas de los que manejan ésta rosca maldita.

Alejandro Domínguez, presidente de CONMEBOL (Abc).