Febrero de 1870 (151 años): Francisco Solano López, en la vigilia de su muerte

El 7 de febrero (de 1870)  los restos del Ejército Paraguayo habían llegado a Cerro Corá, ya con el destino marcado por los cobardes agresores. López, el comandante de aquel derrotado glorioso ejército, conocía su destino y parecía vivir la vigilia de su muerte, rechazando cualquier intento de ayuda en busca de sobrevivir.

El Coronel Juan Crisóstomo Centurión, uno de los testigos privilegiados de los últimos momentos de la Guerra contra la Triple Infamia, escribía en sus memorias:

“Al otro día, los restos del ejército nacional, descansaron en el campichuelo situado al final de la picada de Chiriguelo y el 7 de febrero, cubrieron la última distancia que les separaba de Cerro Corá, lugar elegido para el campamento final.

Los batallones de infantería no hacían más que un total de 48 oficiales, 63 suboficiales o cabos y 75 soldados. Lo mismo ocurría con los regimientos de caballería, existiendo un total de 43 oficiales, 43 suboficiales o cabos y 59 soldados, A estos infantes y jinetes se sumaban 42 artilleros, 17 oficiales de estado mayor y 80 soldados sin afectación precisa. Sumaban en total 470 hombres de todas las edades.

Desde el inicio de las hostilidades, Paraguay enroló más de 100.000 hombres, quedaban 470 en pie. Contra ellos, semanas después, caerían más de 10.000 soldados brasileros.

A 6 días del día en que el hombre que guió a su patria con honor y soportó la más acentuada barbarie de Brasil, Argentina y Uruguay, parecía transitar con absoluta tranquilidad y sosiego el último tramo de esa cruenta travesía que marcó al Paraguay y calificó con la más alta deshonra a sus vecinos agresores.

Foto: Lugar se instaló el Mariscal López con sus tropas hace 151 años (ABC Color)).