Justicia implacable solo para algunos: El día más triste de un paraguayo con luces y sombras

Hoy es, tal vez, el día más triste para Juan Ángel Napout, un paraguayo que recibió toda la furia de una justicia norteamericana que no tiene la misma vara para otros. Con 9 años de sentencia por fraude y asociación ilícita, pidió clemencia a sus 62 años y recibió la negativa rotunda de la jueza Pamela Chen quien, son sus sentencias, parece tener alta animaversidad por el paraguayo, no así con otros acusados a quienes les abrió la posibilidad de salir del caso con una u otra medida judicial.

Juan Ángel Napout fue dado positivo para Covid 19, solo días después de denunciar que sus sesenta y tantos años le ubicaban en alto riesgo de contraer este virus que altera al mundo. Pidió clemencia que la Chen «la luz justiciera norteamericana» que emergió en contra de los sucios manejos de la FIFA que echó solo a los «no tan poderosos» le denegó. La justicia de la jueza norteamericana alcanza solo a los «cabecitas negras» como Napout, no así a los poderosos como, los del primer mundo, el suizo Joseph Blatter y el francés Michel Platini, descubiertos en maniobras fraudulentas, pero que hoy, ríen en sus principescas mansiones disfrutando de plata malhabida comprobadas, que las Chen solo ve de reojo y las ignora.

Juan Ángel Napout es un paraguayo que, como muchos, tiene luces y sombras. Fue el primer presidente de la APF que llevó a la selección paraguaya a disputar un partido de cuartos de final. Fue en la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010, logro posterior a otros, como ser las clasificatorias anteriores y su presidencia en Cerro Porteño, club al que consagró campeón en todas las divisiones en 1990. En contrapartida tiene puntos bajos varios como ser el hecho de no poseer una autoridad suficiente como para repeler manejos autoritarios como los de Horacio Cartes quien, con su poder económico, se erigió como el poder detrás del poder deportivo mientras apuntalaba sus propósitos políticos nacionales que después le llevaron a la presidencia de la república.

Juan Ángel Napout no fue capaz de desenmascarar esa gavilla de delincuentes que estuvieron y siguen en la APF que, una y otra vez, llevaron plata a sus alforjas sin tener misericordia con nadie o nada que se les interponga, como es el caso de Cerro Corá que clama justicia por sus derechos avasallados.

Aún así, Juan Ángel Napout no es el único de ésta clase perseguida por Chen. Es si, su favorito para recibir la furia de sus sentencias desproporcionadas y de su racismo que, tal vez, sufre en carne propia.