«La culpa no es del chancho…»

El viejo adagio popular cobra fuerza en toda su extensión: «La culpa no es del chancho sino del que le da de comer». Ésta frase resume absolutamente la actualidad del fútbol paraguayo, de la selección nacional que tropieza y tropieza y en cada partido que juega se aleja más del Mundial Catar 2022.

Tras el nuevo empate en casa (Colombia 1-1), otra frustración de no ganar de local, que reduce las pobilidades mundialistas, el público, la gente, la afición deportiva toda mediante los medios que posee para expresarse, cuestionó con dureza al entrenador argentino Eduardo Berizzo y al presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), Robert Harrison.

Al grito de «Fuera Berizzo» que se escuchó con fuerza en el Defensores del Chaco al culminar el partido, le siguieron los cuestionamientos mediante llamadas y mensajes a las emisoras de radio que se hacían eco del hastío ciudadano hacia el DT. De inmediato surgió asimismo la repulsa y pedidos de escraches y renuncia de Robert Harrison, a quien sindican como el principal responsable de la debacle albirroja. Desde que Robert Harrison asumió la dirección de la APF, solo ha tomado decisiones desacertadas, hasta ridículas, como ser la contratación del técnico colombiano Juan Carlos Osorio, quien desde que asumió expresó su deseo real que era el de dirigir a su país y tuvo que ser sacado. Robert Harrison es el abanderado de los fracasos sucesivos en Copas América y las eliminatorias a Rusia 2018.

Entonces surge el famoso refrán del chancho. El entrenador Berizzo es un profesional que está trabajando y que no se quiere quedar sin su millonaria remuneración como el mismo lo expresó anoche. Entonces no es su culpa que esté ocupando una función para la que no mostró aptitud. La culpa es de quien le da de comer, o sea Robert Harrison, quien, en otras de sus posturas absurdas, lo sostiene.

Sin embargo, Berizzo estaría a horas de dejar el cargo. Harrison le soltará la mano seguramente, viendo como a él también le quitan el respaldo, pues nada ha demostrado como administrador deportivo. Va de fracaso en fracaso y eso con seguridad romperá la «unidad granítica»detrás suyo, aunque costee viajes entre otras prebendas a dirigentes en busca de asegurar el voto.

Foto: Berizzo y Harrison (La Nación).