Los grandes, deudas y limosnas: Cerro y Olimpia, entre estadio gigantesco y partidos amañados

La campaña de Olimpia que se inicia éste viernes de pedir 5 dólares (o más) a cada socio ha originado diferentes reacciones en el mundo del fútbol nacional. El club con más glorias en el país está en bancarrota y pide limosna, sostienen sus detractores, mientras que otros aducen que el socio está para ayudar al club en circunstancias que así lo ameriten.

Lo cierto y concreto es que ésta situación es absolutamente culpa de una o varias malas administraciones. Deber más de lo que se puede pagar, acrecentar deudas de manera fácil y sin sustento, es mala administración y ello, casi con seguridad desemboca en el «agujero negro». Eso lo sabe hasta el más simple almacenero.

En ésas ansias de figurar de manera desmedida, muchos han caído en el endeudamiento gigantesco. Pagos de sueldos exorbitantes, fuera de contexto, contratación de figuras mundiales como Adebayor, por ejemplo, hacen que uno piense que se tiene la billetera abultada. O la responsabilidad olvidada.

Olimpia ha tropezado mal. Tras el tetracampeonato, su presidente Marco Trovato fue expulsado de por vida del fútbol por FIFA por amaño de partidos. Antes, Marcelo Recanate fue «callado» y obligado a renunciar luego de atropellar a quien fuere en ese camino ególatra e irresponsable de tener la gloria a cualquier precio y estar en las pantallas de Tv en cada noticiero deportivo o acaparar las contratapas de los diarios.

Hoy, el socio, simpatizante de Olimpia, está invitado a poner 5 dólares para ayudar a salir del pozo. Claro, cada uno hace de su plata lo que quiere, pero tirar la casa por la ventana y luego pedir socorro, no es, en absoluto, de una buena dirigencia.

Su contraparte, Cerro Porteño, tampoco escapa a administraciones que generan desconfianza. Se menciona un pasivo que supera los 20 millones de dólares (sobre todo por la construcción de su gigantesco estadio) que podría ubicar a la institución en dependencia de sus administradores de turno como los Zapag, o en candidata al sonar fatídico del martillo en un remate público. Aún así, su situación parece más manejable que la de la vereda de enfrente.

Lo ideal es que Olimpia supere éste momento y, sobre todo, que sepa, y aprenda su masa societaria, de no dar el mando a advenedizos, mesiánicos, hinchas fuera de contexto, pésimos administradores. De lo contrario, de repetirse ésta historia, será muy fácil llegar a dirigir clubes grandes con ingresos y egresos millonarios. A tirar la plata, a nadie importa pues el pueblo paga. Política gubernamental copiada en el deporte.

Foto: Marco Trovato, ex presidente de Olimpia, y Juan José Zapag, vicepresidente, «dueño de la lapicera» en Cerro Porteño (D10).