Marito «de los mafiosos» se pasea sobre los cadáveres de su pueblo

Pasaron casi 3 días desde que la Cámara de Diputados, en una decisión que en la generalidad de los casos no es habitual a favor del pueblo, determinó a favor de la gente, del pueblo paraguayo que muere en los hospitales, en los pasillos, en sus casas, porque éste gobierno fracasado y corrupto no cumple su función. El Paraguay es un cementerio y cuando, increíblemente, la Cámara de Diputados se une a su par de Senadores para darle un alivio a éste sufrido y miserable pueblo, aparece el delfín, el innombrable Marito Abdo Benítez y especula para promulgar la ley. Ni un carajo le importa que la gente siga muriendo, porque él sigue «pensando» en promulgar una ley que es más que urgente para que éste país olvidado, al menos pueda tener a su gente con esperanzas de vida.

Qué mal habremos hecho para tener escorias como éste presidente? Cuánta gente murió por ver a ésta patria libre y democrática, para que aparezcan engendros como éste hijo de la dictadura que sigue especulando con la vida de sus compatriotas?

Nacido en cuna de corrupción manchadas de sangre de miles de compatriotas, hoy se ufana en su burbuja, rodeada de corruptos gusanos y no sanciona una ley que el pueblo espera de manera ansiosa no para comer, sino para VIVIR.

Si ésta Cámara de la Corrupción, del abroquelamiento, del cooperativismo de narcotraficantes y mercaderes de lo ilegal fue capaz de dar una esperanza al pueblo, acogiendo la ley que llegó de Senadores pudo hacer algo en bien de la patria, y éste sorete no es capaz de promulgar, entonces no queda otro camino más que el pueblo salga a reclamar sus derechos conculcados, pisoteados, burlados por la «primera clase»

Basta Paraguay, basta juventud de dormir eternamente, ha llegado la hora de liberar a este país de su corruptos eternos.

Foto: Mario Abdo Benítez (Europa Press).