Ministerio de la Mujer: Retrato de la obsecuencia, el servilismo, la máxima degradación humana

Genera cierta pena y gran vergüenza la actitud de la ministra de la Mujer Nilda Romero, quien usa su cargo para realizar desproporcionados actos de obsecuencia y servilismo hacia representantes del poder político en Paraguay o sea a sus jefes. Recientemente lanzó un comunicado de repudio hacia los supuestos actos de agresión que habría experimentado la pareja de Juan Ernesto Villamayor, jefe del Gabinete Civil de la Presidencia, quien fue escrachado, golpeado y echado de un restaurante el pasado 14 de febrero, sitio al que acudió para celebrar El Día de los enamorados. Villamayor está envuelto en innumerables denuncias de casos que involucran grandes sumas de dinero, sin que la justicia actúe al respecto.

No se supo de ningún comunicado cuando alguna mujer humilde, pobre en el gramática popular de las miles que hay en Paraguay, haya sufrido algún acto de violencia, en infinidad de veces mucho más graves del que generó la inmediata reacción de la dependencia estatal mantenida por el pueblo paraguayo para ayudar a todas las mujeres del país, no solo a las «ricas».

Ahora cursa una invitación para el festejo del Día de la Mujer Paraguaya que se celebra cada 24 de febrero, en homenaje a aquellas valientes mujeres que fueron parte de la defensa paraguaya en la Guerra contra la Triple Alianza. Pero el hecho deshonroso no está ahí. La obsecuencia y el servilismo se reitera en el hecho de que, en la ocasión, el homenajeado será «El presidente de la República Mario Abdo Benítez por su invariable compromiso, liderazgo y gestión», sostiene el convite del «Ministerio de la Mujer».

Es que puede una persona caer tan bajo? El cargo le excita a vivir agachada? No tiene vergüenza de sus hijos, nietos, de la opinión de cualquier persona desprovista de esas actitudes tan autohumillantes? Antes que antes que ministra debería decírsele «genuflexa hasta el hartazgo». Nilda Romero es la imagen misma de la degradación humana, del sometimiento total a sus propios intereses antes de los que representan el cargo que ostenta. Es en definitivas, una lacra pública, como muchos de los componentes de éste desgobierno nacional. Es gran émula de su colega Carla Bacigaluppo, «ministra» de trabajo, muy «inclinada» a actos similares con su jefe.

No tiene rubor, no le importa la opinión de la gente, de su gente. Sus apetencias monetarias le llevan al suelo donde se siente a gusto. La ética es una palabra que no figura en su diccionario.

Y así las gestiones públicas se enmarcan en objetivos personales y nada en los de interés común. Así este gobierno se mantiene en una burbuja corrupta y obsecuente, mientras que el pueblo, o parte minúscula de él, solo reacciona de manera esporádica como en el caso de Villamayor. La mujer paraguaya ni el pueblo todo, se merece representantes como ésta…

Foto: Nilda Romero (ABC Color).