Periodista, un recurso de la gente ante fiscalía acomodada al poder y el dinero

En éstos tiempos en los que la corrupción impera, manda, ordena, ubica gobernantes, designa fiscales, la figura del periodista se torna en un recurso de la gente, del amparo, de la denuncia, de la voz de los callados por temor o amenazas. Con sombras y luces, el periodismo, durante la dictadura de Stroessner y aun después de ella, adquiere ribetes de gran valor y preponderancia en la vida de los habitantes del Paraguay.

Común, habitual, es que mucha gente llame, se acerque a los medios de comunicación para denunciar cualquier tipo de situaciones anormales. Es mucho más confiable, hoy día, recurrir a un medio de prensa, ese que está desprovisto de intereses en temas sociales aunque sea difícil, antes que denunciar ante la Fiscalía, instancia en la que la gente, el pueblo, ese que no forma parte del «sistema» no obtiene respuestas, pues no reacciona y resta importancia a denuncias que no vienen de sus «jefes». Con seguridad hay fiscales que cumplen su labor, pero son las excepciones a la «regla» ese sistema de «trabajo» que lidera la misma Fiscala General, Sandra Quiñónez, un gran desencanto para éste país. Asemejó algo, pero pronto se acomodó y escondida, no da garantías ni cumple su función. El país le pasará factura por acomodada, por elegir una calificación benigna.

El periodismo bien ejercido, fiel a sus principios, como muchos en éste país y fuera de él, es una garantía constitucional. Alcibiades González Delvalle, Jesús Ruiz Nestosa, el gran Acero Zucolillo, varios otros, son personas que mostraron la cara, que ejercieron, que cumplieron. Más luces que sombras en los tres nombrados, que representan a todo lo bueno y buenos periodistas que ejercieron y lo hacen en nuestro Paraguay.

Santiago Leguizamón, asesinado 30 años atrás por la mafia, esa misma que se enseñorea en el Paraguay hasta hoy y que goza de buena salud, es el mártir de una especie, ojalá que no, en extinción. Salud a los periodistas que cumplen su función, informan la verdad, se erigen en fiscales de la gente ante la falta de justicia. En honor a todos ellos, en éste 26 de abril, «Salud y Feliz Día del periodista».