Sexto Clásico de Éber Aquino, una muestra de la inutilidad del plantel de árbitros APF

La designación por sexta vez consecutiva de Éber Aquino como árbitro del Clásico entre Olimpia y Cerro Porteño a jugarse el próximo domingo, es una muestra cabal de la inutilidad del plantel de árbitros de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF). Es una designación que premia «al menos malo» y deja al desnudo que los demás no tienen absolutamente capacidad para dirigir un partido del nivel del clásico.

A la par del contento de Aquino por ser la estrella reiterada de un partido de altos kilates, los demás componentes del «plantel de primera» seguro agachan la cabeza al recibir la sentencia que esta decisión conlleva: «Ustedes no sirven». Una bofetada más no les hace mella, y en cada partido generan polémicas, por no llamarlo de otra manera, a sus continuos desaciertos.

Y en uno de sus pocos aciertos, la Dirección de Árbitros que dirige el argentino Horacio Elizondo, es descalificar al plantel que supuestamente prepara para la alta competencia, pero en el que no confía en absoluto para partidos «calientes». Los árbitros del Paraguay, como son personas de otros estamentos, especialmente políticos, no general confianza. Ellos mismos se encargan de generar las dudas. Un hecho concreto es que hayan puesto a Ricardo Grance al frente del gremio arbitral. Uno de los peores árbitros de la historia del Paraguay, sancionado y sentenciado por la opinión pública, es ahora el representante de los árbitros. Con Bonifacio Núñez (el de aquel nefasto clásico en el que «cocinó a Cerro en la final) y Arnaldo Samaniego (penal de mediacancha para Olimpia), el «presi» de los árbitros conforma el trío al que la ciudadanía ya lo tiene catalogado. Y para siempre.

Foto: (twitter).