Trump desquiciado: Es la hora que el Partido Republicano salve a los Estados Unidos

Desquiciado, humillante, fuera de contexto, Donald Trump es el presidente que puso en vilo al mundo por su ego de multimillonario. Hizo de su vecino y principal colaborador, México, un país mendicante de paz y hoy, ayer, su país le dio una patada al trasero que se resiste a absorber. Sus millones de dólares acumulados no le permiten ver que su país no le quiere, que hizo causa común con el mundo que el desprecia. Su racismo, su autoritarismo, su ego, su burbuja, nunca le permitieron ver que su país y el mundo le desprecia, que pasará a la historia como uno de los pocos presidentes del país más poderoso del mundo que en 4 años hizo mucho mal y por ello, sus otros posible 4 años de mandato solo estarán en su mente atolondrada.

Donald Trump se resiste a aceptar su derrota. Esa bofetada de sus paisanos que a todas luces le están diciendo que es un incapaz, un out sider que por su dinero llegó, pero que las instituciones bien montadas le mostraron la puerta de salida.

Cuatro años de humillaciones, de racismo, de enaltecer y engordar su ego, hoy llegaron a su fin. La gente le dijo que agarrara sus burbujas de millonario indolente y se fuera a contar sus dólares en Camp David, sin merecerlo junto a otros ilustres, sin ninguna ascendencia en su gran país y menos al mundo.

Su arrogancia ya tuvo un límite, pero se resiste. Es por eso que el gran Partido Republicano, sus grandes hombres deben manifestarse ante este desquiciado paranoico. «Somos el Partido Republicando, con siglos de historia, y tu no eres el Partido, estás fundiendo nuestra rica y valiente tradición» Enunciado de este grupo de republicanos que con el Partido Demócrata han hecho con sus millones de ciudadanos un ejemplo de democracia y liderazgo. Es la hora del Partido Republicano para ponerle un tope al desequilibrio mental y físico que personifica Donald Trump.

Foto: Donald Trump (Megacadena).