Viernes Santo: Jesús es crucificado

El Viernes Santo es el Día en que se recuerda la muerte de Jesús, crucificado. El Hijo de Dios fue torturado y obligado a llevar su cruz hasta el Monte Gólgota donde fue crucificado y murió para brindarnos la dicha de la vida eterna.

El Viernes Santo en realidad se considera un día de luto y penitencia, ya que recordamos la crucifixión de Jesucristo, quien murió en la cruz para salvar a la humanidad. De hecho, en conmemoración a este hecho, los fieles religiosos suelen guardar ayuno esta jornada.

Es una fecha muy especial porque es el segundo día del llamado Triduo Pascual, el periodo de Semana Santa durante el cual la liturgia católica conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Más concretamente, el Viernes Santo se recuerda su muerte en la cruz.

Por este motivo, este es el único día del calendario litúrgico católico donde no se celebra la Misa, como luto por la muerte de Cristo. De hecho, las campanas de las iglesias no suenan y en algunos lugares son sustituidas por matracas de madera. Asimismo, también se evita el canto polifónico.

El Evangelio de San Marcos, Capítulo 15, versículo 24, 25, 39.

«Cuando le hubieron crucificado repartieron entre si sus vestidos echando suerte sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno. Era la hora tercera cuando le crucificaron. Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de exclamar había expirado así dijo: Verdaderamente éste hombre era Hijo de Dios.